6 Jesús fue con ellos. Y cuando ya no estaba lejos de la casa, el centurión le envió unos amigos para decirle: “Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo; 7 por eso tampoco me creí digno de ir personalmente a tu encuentro. Pero di solamente una palabra, y mi siervo quedará sano”.