36 Y mientras él iba, tendían sus mantos por el camino. 37 Y cuando ya se acercaba, al bajar del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos comenzó a alegrarse y a alabar a Dios con voz fuerte por todas las maravillas que habían visto; 38 diciendo: Bendito el Rey que viene en nombre del Señor; paz en el cielo y gloria en las alturas.