Cuando allá en el césped se oyó tal estruendo,
Salté de la cama para ver qué sucedía.
Hasta la ventana volé como un rayo,
Abrí de golpe las contraventanas y levanté la hoja.
La luna, sobre el pecho de la nieve recién caída,
Daba a los objetos de abajo un brillo de pleno día.